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7 consejos para practicar Mindful Eating

El Mindfulness nos permite salir de la mente mono o el piloto automático que te lleva a divagar entre un pensamiento y otro, entrenándote en prestar atención a una sola cosa a la vez.

Cuando llevas tu atención a la respiración u observas con detenimiento una parte del cuerpo, le das a tu mente una tarea de forma consciente, sostenida e intencionada, que luego facilita una atención plena en otros momentos de tu vida.


El Mindful Eating parte del propio Mindfulness. Es un método para comer de forma más consciente, y por tanto más saludable. Se trata de prestar atención a lo que estas comiendo, dedicándole el tiempo suficiente y disfrutando plenamente de tu comida.

Al final, es una nueva corriente nutricional que te ayuda a conectar con tu cuerpo y saber lo que realmente necesitas consumir.

Además es una excelente forma de cuidar tu peso, sin caer en todas las exigencias restrictivas de las dietas que al final, si no hay un trabajo en un nivel más profundo, suelen ser ineficaces.

Llevando consciencia a tu forma de alimentarte, podes aprender a cuidar tu figura con atención plena, mucho amor propio, y reconectando con tu salud física y nutricional desde un lugar más profundo.

Hace unas semanas me animé a contarte en esta publicación que llevo una dieta vegetariana. Si bien no es necesario dejar de comer animales para llevar una alimentación más consciente, fue la forma que yo encontré en mi vida de hacerlo.


Cuando hice el experimento de ser vegetariana por cinco días para ver cómo se sentía mi cuerpo, fue más por querer aprender a comer con consciencia, que cualquier otra razón por la cual luego mantuve esa dieta.

La verdad es que en su momento, el cuidado de los animales o el medio ambiente no eran mi prioridad (aunque debo decir que ahora sí). Pero para no liarme, lo que había descubierto era el poder del Mindful Eating.

Elegir qué comer y cuándo realmente puede ser muy beneficioso para tu vida. No es lo mismo comer un plato de pastas rellenas con crema un martes al medio día antes de una reunión laboral, que un domingo al medio día en que luego tenes la tarde libre.

Ciertos alimentos son más pesados que otros, y conllevan procesos de digestión más largos. En verdad no estoy diciendo nada nuevo, pero puede que a veces se te olvide.

Entender que tu alimentación es una de las fuentes de energía más importantes para tu vida, te puede ayudar muchísimo a elegir qué comer y cuándo, de acuerdo a tus actividades. Y si además pones atención en cómo te alimentas, la velocidad en que masticas, el momento del día que elegís para comer, si miras una serie o escuchas música durante la comida, etc., los beneficios comienzan a sentirse y rápido.

La pregunta es cómo ponerlo en práctica si quizás nunca escuchaste qué es esto de Mindful Eating o Alimentación Consciente.


1- Antes de comer, pensa, y come sólo cuando tengas hambre de verdad: No te lleves cualquier cosa a la boca por rutina o aburrimiento. Si tu cuerpo está acostumbrado a comer a todas horas, es probable que te cueste distinguir el hambre de la gula. Dejar pasar unas 3 horas entre cada comida puede ayudarte a recuperar la sensación de hambre, y a diferenciar el hambre real del picoteo.

2- Deja de comer antes de llenarte y no comas haciendo otras cosas a la vez: No todas necesitamos la misma cantidad de alimentos. La mayoría come porciones estándar medidas por los platos y boles, pero si pones tu atención únicamente en la actividad de comer, no sólo vas a disfrutar más de la comida, sino que seguramente comas menos, realmente en función de lo que tu cuerpo necesita.

3- Escucha tu cuerpo y adapta tu alimentación a tus necesidades: Cada una tiene un ritmo diferente, y forzarte a cambiarlo para encajar con lo socialmente establecido no siempre es lo mejor. Por ejemplo, si no soles levantarte con hambre, no te obligues a desayunar temprano. En cambio, podes probar hacer algo de ejercicio en ayunas y comer luego ya que se habrá activado tu apetito.

4- Disfruta de lo que comes con los cinco sentidos: Comer es un placer absoluto. Elegí alimentos de buena calidad y de temporada para que estén frescos. Reduci los productos empaquetados y la comida procesada. Disfruta los colores, olores, sabores y texturas de los alimentos, incluso el sonido que hace cada alimento cuando lo masticas.

5- Analiza tus antojos: No es lo mismo que tu cuerpo te este pidiendo una bolsa de papas fritas o una fruta. En el primer caso, quizás sea más gula que hambre, y puede ser más interesante ver que quizás estés aburrida o ansiosa y no necesitas comer.

6- Come despacio y mastica bien: Vamos tan aceleradas por la vida que a veces ni tiempo para comer. Esta es una de las bases de la Alimentación Consciente; va a ayudarte a digerir y absorber mejor los alimentos, además de comer menos y retrasar la sensación de hambre luego.

7- Por último, ármate una lista de compras saludable y simplifica las recetas: La mejor forma de evitar picoteos con comida procesada es tener a mano los alimentos que vas a necesitar para cocinar, y así cuando te agarra el estrés de la rutina podes preparar comidas ricas y sanas en poco tiempo. Las comidas saludables no requieren de mucho tiempo para cocinar. Por ejemplo, si vas a cocinar arroz o lentejas, podes hacerlo para dos o tres porciones, y te queda guardado para luego en la heladera. Incluso podes dejar en el freezer porciones cocinadas para cuando las necesites. Adaptar tu plan nutricional a tus necesidades, edad, etc., te puede ayudar a ser flexible, y no acabar comiendo papas fritas o galletitas porque es lo único que tenes disponible en la cocina.

¿Qué te parece esto de llevar una alimentación más consciente?

¿Le dedicas el tiempo suficiente a elegir tus comidas y comer tranquila, o vas tan acelerada por la vida que a veces ni tiempo para comer?


Escrito por Katia Rosenbaum (Psicóloga Clínica especialista en gestión emocional y Mindfulness)


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