Guía astrológica enero 2026: guía para entender el cielo del mes
- 28 dic 2025
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 30 dic 2025
Un mes más te invitamos a acompañarnos por los movientos astrológicos a través de esta guía astrológica de enero 2026 . Empezaremos con un pequeño recordatorio de cómo están posicionados los planetas a 1 de Enero:
El año inicia con el cielo teñido de energía capricorniana. El Sol recorre -como cada inicio de año- el signo de Capricornio, y en el 2026 lo hace acompañado de Venus y Marte en este mismo signo, lo que refuerza el clima de madurez, orden y estructura tan característico del signo. Así que podríamos decir que iniciar el año es una invitación a poner los pies en la tierra, a planificar con calma, a priorizar lo esencial y a mirar con honestidad qué queremos construir y sostener a largo plazo.

Mientras tanto, Júpiter sigue su recorrido por Cáncer, amplificando el valor de la familia, el hogar y las raíces y Saturno y Neptuno avanzan directos por los últimos grados de Piscis, acercándose lentamente a su entrada definitiva en Aries.
Estamos cerrando un capítulo emocional y espiritual de muchos años: un final suave, profundo, que prepara el terreno para un nuevo ciclo colectivo que comenzará a desplegarse en los próximos meses.
Urano -por su parte- continúa retrógrado en Tauro durante todo enero, invitándonos a revisar nuestra relación con la estabilidad, los recursos, el consumo y la manera en que utilizamos lo natural.
Y por otro lado, Plutón sigue avanzando por los primeros grados de Acuario, recordándonos que estamos en un tiempo de transformación colectiva, de cambios en la sociedad, en las comunidades y en la forma en que nos organizamos
Con este telón de fondo, vamos a recorrer los movimientos más importantes del mes.
Guía astrológica de enero 2026
Mercurio en Capricornio: claridad, estructura y decisiones (1–20 de enero)
Empezamos el año con Mercurio entrando en Capricornio en movimiento directo, acercándose poco a poco al Sol. Este tránsito nos conecta con una mente práctica, realista y metódica. Es un periodo ideal para ordenar ideas, planificar, priorizar y atender responsabilidades que requieren claridad mental.
Mientras Mercurio avanza por Capricornio, va activando distintos puntos sensibles del cielo y cabe recalcar dos aspectos de se van a producir. Por una parte el 16 de enero, en su recorrido por el signo, Mercurio formará una cuadratura con Quirón, un aspecto que puede activar dudas, inseguridades o pensamientos que tocan heridas antiguas.
Y apenas dos días después, el 18 de enero, Mercurio se une a Marte. Aquí la mente se acelera, la comunicación se vuelve más directa, incluso cortante, y podemos sentir impulsividad o ganas de decir lo que llevamos tiempo guardando. También puede traer claridad y valentía para expresar lo que antes costaba. Así que entre el 15 y el 20 de Enero pueden ser días para escucharnos con suavidad y no exigirnos respuestas inmediatas ya que la mente puede tender a la hiper excitación y el boicot.
Ya cuando el 20 de enero, Mercurio entre en Acuario y unos días después sobrepase a Plutón sentiremos más ligereza y paz mental.
3 de enero: Luna Llena en Cáncer

La primera Luna Llena del año ocurre a 13º de Cáncer, el signo propio de la Luna. Las lunas llenas ya suelen mover bastante, pero cuando se dan en Cáncer, la sensibilidad se amplifica. Es como si la memoria emocional estuviera más disponible, más permeable.
Esta oposición entre el Sol y la Luna ilumina temas vinculados al mundo interno: el pasado, la familia, la tradición, los vínculos íntimos, la pertenencia y la necesidad de protección y seguridad emocional.
En los días cercanos pueden surgir emociones intensas, recuerdos, nostalgias o ganas de refugio.
Además, el Sol está muy cerca de Venus y Marte, los amantes arquetípicos, lo que puede poner sobre la mesa temas de pareja, intimidad, reciprocidad y cuidado mutuo. Es un momento para preguntarnos:
¿Qué necesito para sentirme sostenida?
¿Qué espero de mis vínculos más íntimos?
¿Qué parte de mi historia está pidiendo ser vista o sanada?
8 de enero: conjunción Venus–Marte en Capricornio
El 8 de enero, Venus y Marte se encuentran a 18º de Capricornio. Este encuentro nos habla de unir lo que deseamos atraer con lo que deseamos accionar, pero desde un lugar maduro y responsable.
Es un tránsito que puede traer conversaciones importantes en pareja, decisiones que definen el rumbo de un vínculo o situaciones que nos piden más claridad, compromiso y estructura.
No es un tránsito romántico en el sentido suave: es un tránsito adulto, que nos invita a mirar de frente qué necesitamos para que nuestras relaciones sean sólidas y honestas.
También puede traer límites, exigencias o responsabilidades que se sienten pesadas, pero que forman parte del proceso de maduración vincular.
17 de enero: Venus entra en Acuario
Unos días después, el 17 de enero, Venus cambia completamente de tono y entra en Acuario. Aquí la energía se refresca: Acuario nos invita a disfrutar de lo diferente, a abrirnos a nuevas formas de placer, a romper hábitos vinculares que ya no nos sirven y a ser más auténticas en nuestras relaciones.
Sin embargo, este aire renovado no se sentirá del todo hasta que Venus atraviese su conjunción con Plutón el día 20, un aspecto que puede remover capas profundas y mostrarnos qué necesita transformarse para que esa libertad acuariana sea realmente posible. Plutón puede intensificar emociones, revelar verdades o invitarnos a hacer cambios que, aunque incómodos, abren espacio para vínculos más honestos y coherentes.
Es un tránsito que trae aire, creatividad y libertad, pero que primero nos pide atravesar esa pequeña purga plutoniana. Después de ese encuentro, Venus en Acuario se siente más ligera, más auténtica, más disponible para explorar nuevas dinámicas, refrescar vínculos o abrir conversaciones que antes no nos atrevíamos a tener.
18 de enero: Luna Nueva en Capricornio
La Luna Nueva del 18 de enero ocurre a 28º de Capricornio, en conjunción con Mercurio y Marte. Como toda Luna Nueva, marca un inicio, un momento de siembra, pero cuando sucede en Capricornio esta siembra se vuelve especialmente significativa: habla de compromisos, estructuras, proyectos, maduración, responsabilidad y estabilidad.
Es una invitación a preguntarnos con honestidad qué queremos construir de verdad y qué merece nuestro compromiso a largo plazo. Y al darse tan cerca de Mercurio y Marte, esta Luna Nueva no es pasiva ni contemplativa: es una siembra con dirección, con intención, con fuerza. Hay claridad para decidir, palabras que toman forma, acciones que se alinean con lo que queremos materializar.

Además —y aquí está uno de los matices más interesantes del mes— esta Luna Nueva forma un trígono con Urano y un sextil con Saturno y Neptuno, creando lo que en astrología llamamos un triángulo pequeño de talento: un patrón armónico que facilita, potencia y abre caminos.
Urano aporta innovación y nos invita a probar cosas nuevas, a abrirnos a métodos diferentes, a incorporar frescura dentro de tanta estructura capricorniana. Saturno, regente de la Luna Nueva, aporta constancia, disciplina y madurez, recordándonos que los cambios que iniciamos ahora pueden sostenerse en el tiempo si tienen coherencia y sentido. Y Neptuno aporta visión, sensibilidad e inspiración, recordándonos que lo que construimos no es solo práctico, sino también simbólico, emocional y espiritual.
Todo esto hace que esta Luna Nueva esté profundamente influenciada por aspectos fluidos y potenciadores. Es una invitación a comprometernos con algo que nos importa, pero también a permitirnos hacerlo de una forma nueva, más creativa, más alineada con lo que somos hoy. Una siembra que combina realismo y apertura, estructura y creatividad, compromiso y libertad.
Quizás este sea un buen momento para preguntarnos:
¿Qué estructura necesito para sentirme más segura y estable?
¿Qué nueva forma de hacer las cosas quiero probar?
¿Qué proyecto, hábito o decisión merece mi compromiso en este momento?
¿Qué quiero construir no solo para mí, sino también para compartir con otros?
Es una Luna Nueva muy fértil, muy madura y a la vez profundamente inspiradora. Una oportunidad preciosa para dar un paso concreto hacia aquello que queremos ver crecer en 2026.
20 de enero: temporada acuariana + Venus conjunción Plutón + Mercurio en Acuario
El 20 de enero se mueve mucha energía a la vez y el tono general cambia de forma muy clara. Para empezar, el Sol entra en Acuario e inaugura oficialmente la temporada acuariana. Después de varias semanas de energía capricorniana —más seria, más estructurada, más orientada a la responsabilidad—, Acuario trae un aire completamente distinto: más libre, más mental, más creativo y más orientado al futuro. Es como si el cielo abriera una ventana y dejara entrar una corriente de aire fresco. Acuario nos invita a pensar diferente, a cuestionar lo establecido, a imaginar nuevas posibilidades y a romper patrones que ya no nos representan.
Pero este cambio de tono no llega solo. Ese mismo día -como veíamos anteriormente- Venus forma una conjunción exacta con Plutón en los primeros grados de Acuario, un tránsito profundo y transformador que toca lo esencial: los vínculos, los deseos, los valores, la autoestima y la necesidad de autenticidad en nuestras relaciones. Plutón no permite medias tintas; muestra lo que es real, lo que necesita ser visto sin máscaras, lo que pide una transformación para poder seguir creciendo. Puede traer revelaciones, conversaciones importantes o la sensación de que algo en nuestra forma de vincularnos necesita cambiar para alinearse con quienes somos hoy.
Y además, como si el cielo quisiera reforzar aún más este giro energético, Mercurio también entra en Acuario el mismo día. La mente se acelera, se abre, se vuelve más creativa, más futurista, más conectada con ideas nuevas. Es un momento ideal para pensar diferente, para innovar, para imaginar soluciones que antes no veíamos o no nos atrevíamos a considerar.
Con el Sol, Venus, Mercurio y Plutón reunidos en los primeros grados de Acuario, el clima del día es de renovación, de cambio, de visión, de despertar mental y vincular. Es un día que marca un antes y un después en el mes, un punto de inflexión que nos invita a preguntarnos qué necesitamos transformar para sentirnos más auténticas, qué ideas nuevas están queriendo nacer, qué parte de nuestra vida pide un cambio —aunque dé un poco de vértigo— y qué nos atrevemos a imaginar que antes parecía imposible.
El 20 de enero es, en esencia un momento en el que la energía se abre, se mueve, se acelera y nos invita a mirar hacia adelante con más libertad.
26 de enero — Neptuno entra definitivamente en Aries
Este es un tránsito enorme, de esos que marcan época.Neptuno es un planeta lento, transpersonal, que tarda unos catorce años en recorrer un signo. Así que cada vez que cambia de signo, cambia también el clima simbólico colectivo: cambian los sueños, las utopías, las sensibilidades, las formas de imaginar el futuro.
El año pasado Neptuno ya asomó brevemente por Aries antes de retrogradar a Piscis, pero ahora sí: entra para quedarse durante más de una década.Y con esto se inicia un nuevo ciclo neptuniano por los doce signos del zodiaco.
En Aries, Neptuno despierta nuevos anhelos, nuevas búsquedas, nuevas formas de espiritualidad, nuevas utopías, nuevas maneras de entender el bien común y el apoyo mutuo.Es un momento semilla, un inicio profundo que iremos viendo desplegarse poco a poco en los próximos años.
En el artículo de Red Holística sobre Neptuno en Aries, hablábamos de cómo este tránsito suele coincidir con momentos históricos donde aparecen nuevas visiones del mundo, nuevos movimientos, nuevas narrativas colectivas. Aries es el primer signo del zodiaco: es impulso, acción, valentía, comienzo.Y cuando Neptuno entra ahí, lo que se activa es la imaginación puesta en marcha, los sueños que quieren tomar forma, las visiones que buscan encarnarse.
Conclusiones
Enero es un mes de transición: de lo estructurado a lo innovador, de la responsabilidad a la visión, de lo conocido a lo que empieza a abrirse. Un mes para escucharte, observar qué se mueve en ti y acompañar esos movimientos con presencia, honestidad y suavidad.
Que este cielo te inspire a construir con conciencia y a abrir espacio a lo nuevo sin perder de vista lo que te sostiene.
Nos encontramos en el próximo artículo, bajo el cielo de febrero.
