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escuela de astrología de REd Holística

Virgo y el reajuste del ego

Llegamos a la instancia virginiana que le llamamos el reajuste del ego. Para entenderlo tendríamos que empezar pensando ¿qué es el EGO?


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El ego es un personaje, una máscara o una estructura que nos arma para relacionarnos y vivir en esta realidad. Se va creando desde nuestro inicio y con cada una de las vivencias acontecidas, durante la infancia y adolescencia, y nuestra forma de interpretarlas vamos dándole forma.

Lo que hace el ego es crear una especie de filtro entre nuestro ser mas instintivo y las reglas y condicionamientos morales de la sociedad en que estamos inmersos.


En astrología los signos de fuego (aries, leo y sagitario) son las instancias donde se va forjando esta identidad. Particularmente en el signo de Leo vemos una expresividad del ego absoluta. Donde existe una necesidad continua de mostrarme y de obtener una respuesta favorable, de aceptación y reconocimiento desde el espectador.


Los signos de tierra (tauro, virgo y capricornio) que continúan siempre a los de fuego, son los que traen el principio de realidad, de materia, de lo concreto y tangible. Por ende son los que obligan a cada instancia de creación egóica a contenerse luego enfrentados a la estructura real. 

Puntualmente en esta ocasión hablamos de Virgo que sucede a Leo, esa sensación de ser únicas que tuvimos en la instancia leonina, se choca con la realidad virginiana de que solo somos una más en el montón. Nos damos cuenta que no somos reyes ni reinas, que ocupamos un ´simple´ rol en la sociedad y que nadie nos aplaude por ello. Además vemos que tenemos defectos y cometemos errores.


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Todos y todas pasamos por esta instancia, cuando de pequeños quisimos mostrar esa habilidad que conquistamos y sentimos que nos salía tan bien después de tanto practicar y nadie nos miró ni se deslumbró como esperábamos.  

Cuando de adolescentes quisimos ser especiales y no obtuvimos ese reconocimiento que anhelábamos, cuando en un trabajo en el que sentimos que destacamos, nuestro jefe no nos tiene en cuenta para el nuevo puesto.  

Son momentos comunes, pequeños que nos obligan a enfrentarnos a esa realidad que no nos ve. Para la que solo ocupamos el lugar que nos corresponde y por eso no nos reconoce como algo especial, porque estamos haciendo lo que debemos, ni más ni menos.